viernes, 12 de noviembre de 2010

La ilusión del día a día.

Era un martes nublado a primera hora de la mañana. Tenía prisa por llegar a la estación pues debía irme fuera de la ciudad durante todo el día, por motivos de trabajo. Al salir de casa, tropecé con algo. Miré hacia el suelo, era una carta para mí. El sobre parecía antiguo. En él había un sello de color rojizo y mi nombre junto con mi dirección, escritos a mano. La guardé en mi bolso y continué mi trayecto hacia la estación.
Cuando ya me había acomodado junto a la ventana del tren, me dispuse a leer la carta:

"Querida Eva:
Lo primero decirte que no sé con certeza si esta carta va dirigida a ti. He buscado tu nombre por todas partes hasta encontrar esta dirección. Al igual que a ti, la carta se la he enviado a unas siete Evas más. 
El motivo de la carta es encontrar a una chica joven que conocí un sábado lluvioso en una pequeña plaza de Nueva York tarareando "you're the sunshine of my life". La persona que busco tenía unos preciosos ojos que lograron captar mi atención y, sobre todo, me sorprendió su seguridad en sí misma.
Puedes llamarme loco si lo crees, pero si eres tú esa chica, por favor respondeme. Me gustaría conocerte, si no te importa.

Mil saludos,

un idiota llamado John. "

Me dejó sin palabras a la vez que despertó aún más mi curiosidad por John y su historia.
Realmente merecía la pena contestar esa bonita carta.

2 comentarios:

  1. ¡Qué guay! Ojala alguien me mandase una carta de ese tipo! quiero seguir leyendo, dime si tienes tuenti o algo para poder seguirte :) O agregame si quieres: Tatiana Panés

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  2. Jejeje a mí también me haría mucha ilusión. Ahora ya nadie (o casi nadie) envía cartas. :(

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