domingo, 7 de noviembre de 2010

Las casualidades existen.


En ese preciso instante tuve la necesidad de mirar al cielo, ver su rostro plagado de estrellas y sentir lo pequeña que soy. Identificarme con un trocito del mundo, pequeño, pero indispensable como cualquier ser o elemento más de este inmenso universo. Intenté tararear en mi cabeza una de mis canciones preferidas, you're the sunshine of my life, a la vez que desplazaba mi cabeza hacia arriba. Al fin, dirigí mi mirada hacia el cielo y pude ver gran cantidad de pequeñas luces, pero ninguna de ellas pertenecía a las estrellas. ¿Qué le había ocurrido a Nueva York? ¿De verdad la gente prefería llenar de luces las calles nocturnas de esta gran ciudad antes que poder apreciar el brillo humilde y sincero de las hijas del universo, sobre la intensa oscuridad?
Añoraba y añoro la hermosa sensación que buscaba entre los altos rascacielos de Nueva York. Insatisfecha tras no poder satisfacer mis impulsos, me dirigí hacia delante dando pequeños pasos y observando cada pisada que daba. Seguí caminando sin rumbo, esperando a que algo despertara mi corazón aquella fría noche de Diciembre. Tras una eternidad caminando e involucrándome entre la multitud enfurecida del centro, pude llegar a un pequeño lugar alejado del vulgar ruido de las calles principales, donde algo alegró a mi oído. ¡Qué casualidad! Alguien estaba tarareando you're the sunshine of my life. Una sonrisa se adueñó de mi rostro e intenté localizar al autor de esa hermosa canción. 
¡Allí estaba! Sí, sentado en un banco de la pequeña plaza junto a una fuente. Se trataba de un chico de unos 25 años, más o menos de mi edad, que vestía unos pantalones beige y un abrigo y un gorro azul oscuro. Como una niña, me dispuse a ir y preguntarle el motivo por el cual había elegido aquella canción.
-Buenas noches. He oído cómo entonaba “you're the sunshine of my life” y quiero que sepa que es una gran canción y que gracias a usted vuelvo a casa con una sonrisa en la cara.
-No sabe cuánto me alegro de ello. Por cierto, me llamo John.
-Eva -dije tímidamente sin dejar de sonreír.- ¿Por qué esa canción?
-Me trae buenos recuerdos de una historia que no puedo olvidar, y menos este 11 de Diciembre. Siéntese, por favor.
Así lo hice. Sentía curiosidad por saber su historia, pero no me atreví a preguntarle sobre ella. Entonces entramamos una pequeña  conversación sobre gustos y aficiones hasta las que el frío nos rodeó y tuvimos que volver a nuestros respectivos hogares. Sin duda, el día no había estado nada mal.

5 comentarios:

  1. Me encanta *-* ¿cual será la historia? quiero saberla >.< yo haré un blog también con mi historia de la luna de Salem cuando saque tiempo
    Sigue así se te da muy bien!

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  2. Para saber la historia tendrás que esperar a la próxima entrada :).
    Me alegra que te haya gustado.
    En cuanto te hagas el blog escribemelo por aquí y a ver si lo leo.
    Besos!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. >.< que he creado mi blog :D como me dijiste que te lo pasase
    http://lalunadesalem.blogspot.com

    PD: me tienes impaciente con tu historia *-*

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  5. No he tenido tiempo para publicar el siguiente trozo, pero ya mañana seguro que lo publico :)
    Y te sigo en el blog, muchas gracias por pasarmelo.

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