-¿Qué ocurre Char? ¿Por qué tanta prisa?
-¡He tenido una gran idea! Al menos eso creo yo. He pensado en realizar una fiesta de noche buena “a lo grande”, invitando a mucha gente, incluido tu querido nuevo amigo John. Pero para ello necesito tu ayuda, sino no podrá estar todo listo para mañana. Sé que hoy era un día importante para ti, pero Andrew y Soffie no están y no consigo contactar con ellas. Además, mañana podrás estar con John tanto como quieras. ¿Qué te parece?
-Bueno… me has convencido. Pero dame quince minutos.
Le comenté a John la idea de la fiesta y aceptó asistir encantado. Poco después, continuó con la historia. Describía aquel lugar como un sitio acogedor y maravilloso. Me contó que había sufrido una crisis psicológica durante muchos años, provocada por una sucesión de grandes problemas, y le había sido muy difícil salir de ella, incluso creía que aún permanecía algo en su interior. Era un chico sensible con un pasado triste. Me sentía mal, quizás antes yo había reído demasiado y eso podía haberlo acomplejado, pero mejor sería no pensar en ello y mostrarle mi apoyo.
-Ese día –continuó contando tras una breve pausa para coger aire intensamente. –mientras tomaba un poco de café, se acercó una persona mayor cuidadosamente a mi sitio y me ofreció sentarme junto a ella y su compañía. Me veía triste, y así me encontraba. Le agradecí el detalle pero prefería estar solo. La mujer afectada por no aceptar su invitación me dijo “No sé qué le pasa a la gente de hoy en día que se ha olvidado de divertirse. Preferís vivir una noche de locura intensa a vivir el día a día con felicidad. No apreciáis el brillo de la vida. ¿No te parece que a tu edad deberías estar por ahí, rodeado de gente y divirtiéndote, o aceptando invitaciones para calmar tu soledad? No es época de lamentos, es tiempo de dejarse llevar” y seguidamente se marchó.
El silencio nos atrapó unos minutos. Estaba nerviosa, no sabía que decir. Mis palabras se habían atascado en mi garganta y no pretendían moverse de ahí.
-Esa no es la razón. –John acabó con el silencio.-Ese día me di cuenta de que había llegado demasiado lejos, no podía continuar viviendo así, porque no era vida. Había perdido a mis amigos, mis ilusiones y esperanzas. No me quedaba nada. Pero una vela se encendió en mí. Con esfuerzo, y no sé si con ayuda de las palabras de la mujer, hoy me siento bien. Aunque ha tardado en volver a aparecer en mí este sentimiento, por fin soy dueño de mis impulsos.
Una lágrima rozó mi piel mientras compartíamos una lluvia de miradas.
¡Hermoso! Hay que dejar de llorar y dejarse llevar ♥ Me encantó :3
ResponderEliminar¡Felices Fiestas!
Ohhhhh me gusta que te haya encantado. Justo ahora que acaban las fiestas continuaré publicando.
ResponderEliminarEspero que hayas pasado unas felices fiestas tú también.